*La Tana y la Juana. Bulerías de Lebrija, Antonia Pozo (1909- ?).

(1) Tiendas de barrio: comercio de proximidad

En una ciudad cuidadora el comercio de proximidad es fundamental para articular una vida cotidiana compleja y rica. Lugares en los que nos encontramos con las personas vecinas, donde tejer relaciones personales y sentimiento de comunidad. Lugares que facilitan que ocurra la cohesión social, donde el conocernos nos hace sentir segurxs. El derecho a la autonomía, a ir caminando a por el pan y por el camino cruzarte cinco “buenos días”, con una movilidad cercana. Lugares donde compartir saberes cotidianos, “pues yo al gazpacho le echo pimiento”. Una trama urbana compleja, donde la mixticidad de usos ocurra permite que en distintas horas del día haya actividad y se perciba seguridad.
“Te coge de camino”, la ciudad que cuida incorpora los movimientos diversos de la vida cotidiana ( “de casa, al cole de camino al trabajo comprar fruta que falta, acercarme al médico y pasar a ver a mi madre que estaba hoy algo pachucha”…), no solo los lineales de la capa productiva ( casa – trabajo, trabajo-casa). La ciudad que cuida a las personas que las habitan les hace posible acceder a todos los lugares que tienen actividades de manera sencilla, próxima, de manera autónoma…

(2) La placita de debajo de tu casa: espacio público.

Una ciudad cuidadora vela porque el espacio público sea un lugar que nos permita encontrarnos, que favorezca nuestra vida cotidiana en todas sus capas, que permita jugar y descansar, que permita la sombra y el sol , que permita hablarnos y escucharnos, que no esté privatizado, que no dependa si puedo y quiero pagar un café para poder estar juntas, y que sea accesible para todos los cuerpos con sus distintas movilidades. Que permita hacer cosas juntxs y pasear solas, sentirnos seguras. Que permita improvisar, que permita que cosas distintas pasen…Que nos permita dialogar, donde se de el conflicto intrínseco a una vida compartida. 2´ Espacio público y seguridad para las mujeres. Nuestras ciudades y su espacio público también son el territorio donde ocurre, entre otras cosas, la normalización de la cosificación del cuerpo de las mujeres y las niñas (desde la publicidad sexista hasta el acoso callejero). Una ciudad cuidadora no invisibiliza la violencia sexual a la que están expuestas las mujeres y las niñas y cuida que el acceso a lo público y la participación en el disfrute de lo cultural y el ocio sea igual para todas las personas.

                                                                  

(3) Tu portal: la vivienda

Una ciudad cuidadora es aquella en la que conocemos a nuestras vecinas de portal, donde podemos pedir sal y donde alguien nos trae un “cardito con yerbabuena pal resfriao que es mu güeno”. El fenómenos de la proliferación de apartamentos turísticos por ejemplo, ha incorporado a la realidad cotidiana de las personas vecinas una intermitencia de “vecinas temporales” que genera percepción de inseguridad, y que dificulta el diálogo necesario en las convivencias colectivas y complejas de los edificios comunitarios. Una ciudad cuidadora nos permite percibirnos parte de un barrio, y para ello tenemos que poder quedarnos a vivir en el lugar, tener alquileres accesibles y seguridad de poder seguir viviendo el tiempo que necesitemos.

Señoras camperas a la fresca. Azulejo paseo entrada a Alcoutim (Algarve, Portugal) orilla izquierda del Guadiana.

Articulo-poema. Aquí mismo a la vuelta

Bilbao

octubre 2019

Escrito por Isabel Martín para UrbanBatFest19, ciudades y cuidados

Está aquí al lado,
cerca
mismo aquí al lado.

A la vuelta
ahí, ahí, un poco más adelante,

te coge de camino,

pero
mejor
vete por este lao.(2´)
Es mejor pa ti
es mejor

[Camino rápido primo,
de vuelta a casa, todavía,
camino rápido.]

Tana Tana Tana *

Tana retrechera

yo te voy a poner y a poner

a tres cuartos las peras

y a dos las manzanas primita

y a tres las ciruelas (1)

Yo creo que te conozco
tú me suenas
¿de “quién eres”, dices?
me suenas…
no caigo
ahora no caigo.

Da igual,
tu vente
que es mismo aquí

La Tana y la Juana

fueron por aceite […]

Caminas más y llegas.
Vente conmigo.

Y llegamos y pasamos un rato

O paso y me quedo yo,
¿Tú te quedas?

Pues yo si
porque quiero,
y porque puedo,
me quedo
si tú quieres,
puedes.
¿quieres?

La Tana y la Juana

fueron por aceite

y las dos discutieron primita

con el dependiente (2)

sí llámame
si te hace falta
claro
tú me llamas.
Y voy, si puedo
Voy.

Dime cómo estás
O no digas nada
Yo me quedo aquí
A lado
Que está aquí mismo
Mismo aquí
A la vuelta

Al lado

Te vi por la corredera

Te vi por la corredera c

omo te estaba cayendo

una agüita calaera (3)

Mismo aquí
A la vuelta

[…]como te estaba cayendo

una agüita calaera

 

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